The Community Ministry
Weekly Message: Transformed by Christ
July 15, 2025
Sometimes the complexities of our world distract us from focusing on the things that are most important. Recent research suggests that the average time each person spends looking at a screen is now up to 7 hours each day. Nearly half of American teen-agers spend more than 8 hours per day. Entertainment screen time has increased to more that 5 ½ hours for children most of which is not education based. Our society has placed value on materialism and the pursuit of wealth. Relentless advertising and cultural pressure to buy new things create a never-ending cycle of desire, leading to discontent and a focus on what we lack rather than what we have. Social media often promotes a lifestyle of affluence, leading to comparison and envy, which can divert our hearts from gratitude and contentment. The constant societal emphasis on acquiring wealth, possessions, and status can make us prioritize financial gain over everything else. These distractions divert our focus to what others may think is important but sometimes the most important things are left with no time at all.
For many, church has become a Sunday activity, but faith is left at the church door when we enter back into the world we live in. Was this the plan that God had in mind? To better understand what God intended, I think we need to go back to the very beginning. Humanity was created in the “image of God”, meaning we reflect aspects of His character, such as rationality, morality, creativity, and the capacity for relationship. God’s original plan included humanity having a loving relationship with Him and serving as His stewards over creation, exercising dominion in a way that reflects His good and caring nature. God gave humanity free will, the ability to choose to obey or disobey Him. When we made the decision to disobey God, He again showed His love for us by sending His son Jesus, to pay the price for our sins. Through faith in Christ, believers are seen as a “new creation, being conformed (transformed) to the likeness of Jesus and having the image of God renewed in them. This renewal gives us the ability to live life the way God intended. So, what does that all mean to the follower of Jesus today?
The ultimate purpose of humanity is to glorify God and enjoy Him forever. This is done by acknowledging who He is, worshipping Him, and living according to His will. God’s plan for us includes living a life of obedience to His commands and striving for holiness, reflecting His character to the world. Believers are created “anew in Christ Jesus, so we can do the good things he planned for us long ago”. This includes loving God and others, using one’s gifts and talents to serve Him, and spreading the good news of salvation through Jesus Christ. So how do we go about making these kinds of changes to our lives? The first step is to spend time in God’s word, the bible. Reading God’s word reminds us of who God is and what His plan for us is. We should also cultivate a life of prayer. Prayer is a genuine conversation with God, not just a list of requests. We should spend time thanking, confessing, listening, and simply being in God’s presence. When we find ourselves outside of God’s will, we should acknowledge where we have drifted, and where we have prioritized things incorrectly. Making our faith a priority requires us to get involved with our Christian community. It is here that we practice loving God and neighbor, where we bear one another’s burdens, and where we are sharpened and encouraged in our faith. Faith is not just a Sunday activity. It is something we do every day. The Christian faith is not meant to be complicated or burdensome. It is meant to be a liberating, life-giving relationship with God through Jesus Christ, empowered by the Holy Spirit, and expressed in love for others. So, what do I do if my life us consumed by work, social media, and entertainment? First, we need to recognize the problem. Anything that consumes our time, attention, and affections more than God can become an idol. If social media and videos are taking precedence over your relationship with God and your responsibilities, then we need to see this as a problem. Many platforms are designed to be addictive, releasing dopamine and creating a constant pull for your attention. Recognizing this is the first step to breaking free. Remind yourself daily that God’s love is not something you earn through performance, but a gift. This frees you from the need for external validation often sought on social media. Shift your focus from fleeting online content to the unchanging truth of Jesus. His life, death, and resurrection offer a purpose and fulfillment that no amount of scrolling can provide. Don’t beat yourself up for past habits. God’s grace is sufficient. Approach this challenge with a spirit of grace, knowing that every small step towards healthier habits is progress. Finally, share your goals with a trusted friend or mentor who can encourage you and hold you accountable. Life is a team sport! If you have questions or would like us to pray with you, please call or text 305-306-7842. Your friends at The Community Ministry.
The Community Ministry
Mensaje seminal: Transformada por Cristo
8 de julio de 2025
A veces, las complejidades de nuestro mundo nos distraen y nos impiden concentrarnos en lo más importante. Investigaciones recientes sugieren que el tiempo promedio que cada persona pasa frente a una pantalla es ahora de hasta 7 horas diarias. Casi la mitad de los adolescentes estadounidenses pasan más de 8 horas al día. El tiempo dedicado al entretenimiento frente a la pantalla ha aumentado a más de 5 horas y media para los niños, la mayoría de las cuales no se basan en la educación. Nuestra sociedad ha valorado el materialismo y la búsqueda de riqueza. La publicidad incesante y la presión cultural para comprar cosas nuevas crean un ciclo interminable de deseo, que conduce al descontento y a una atención centrada en lo que nos falta en lugar de lo que tenemos. Las redes sociales a menudo promueven un estilo de vida de opulencia, lo que genera comparación y envidia, lo cual puede desviar nuestros corazones de la gratitud y la satisfacción. El constante énfasis social en adquirir riqueza, posesiones y estatus puede hacer que prioricemos las ganancias financieras por encima de todo lo demás. Estas distracciones desvían nuestra atención hacia lo que otros consideran importante, pero a veces las cosas más importantes se quedan sin tiempo para nada. Para muchos, la iglesia se ha convertido en una actividad dominical, pero la fe se deja a la puerta de la iglesia al regresar al mundo en el que vivimos. ¿Era este el plan que Dios tenía en mente? Para comprender mejor su propósito, creo que debemos remontarnos al principio. La humanidad fue creada a la “imagen de Dios”, lo que significa que reflejamos aspectos de su carácter, como la racionalidad, la moralidad, la creatividad y la capacidad de relacionarnos. El plan original de Dios incluía que la humanidad tuviera una relación amorosa con él y sirviera como sus administradores sobre la creación, ejerciendo dominio de una manera que reflejara su naturaleza bondadosa y bondadosa. Dios le dio a la humanidad libre albedrío, la capacidad de elegir obedecerlo o desobedecerlo. Cuando tomamos la decisión de desobedecer a Dios, él demostró una vez más su amor por nosotros al enviar a su hijo Jesús a pagar el precio por nuestros pecados. A través de la fe en Cristo, los creyentes son vistos como una “nueva creación”, conformados (transformados) a la semejanza de Jesús y con la imagen de Dios renovada en ellos. Esta renovación nos da la capacidad de vivir la vida como Dios la planeó. Entonces, ¿qué significa todo esto para el seguidor de Jesús hoy?
El propósito final de la humanidad es glorificar a Dios y disfrutar de Él para siempre. Esto se logra reconociendo quién es Él, adorándolo y viviendo conforme a Su voluntad. El plan de Dios para nosotros incluye vivir una vida de obediencia a Sus mandamientos y esforzarnos por la santidad, reflejando Su carácter al mundo. Los creyentes son creados “de nuevo en Cristo Jesús, para que podamos hacer las cosas buenas que él planeó para nosotros hace mucho tiempo”. Esto incluye amar a Dios y al prójimo, usar nuestros dones y talentos para servirle y difundir las buenas nuevas de salvación a través de Jesucristo. Entonces, ¿cómo logramos estos cambios en nuestras vidas? El primer paso es dedicar tiempo a la palabra de Dios, la Biblia. Leer la palabra de Dios nos recuerda… Quién es Dios y cuál es su plan para nosotros. También debemos cultivar una vida de oración. La oración es una conversación genuina con Dios, no solo una lista de peticiones. Debemos dedicar tiempo a agradecer, confesar, escuchar y simplemente estar en la presencia de Dios. Cuando nos encontramos fuera de la voluntad de Dios, debemos reconocer dónde nos hemos desviado y dónde hemos priorizado las cosas incorrectamente. Priorizar nuestra fe requiere que nos involucremos en nuestra comunidad cristiana. Es allí donde practicamos el amor a Dios y al prójimo, donde llevamos las cargas de los demás y donde nuestra fe se fortalece y se anima. La fe no es solo una actividad dominical. Es algo que hacemos todos los días. La fe cristiana no debe ser complicada ni pesada. Debe ser una relación liberadora y vivificante con Dios a través de Jesucristo, fortalecida por el Espíritu Santo y expresada en el amor al prójimo.
Entonces, ¿qué hago si mi vida está consumida por el trabajo, las redes sociales y el entretenimiento? Primero, debemos reconocer el problema. Cualquier cosa que consuma nuestro tiempo, atención y afecto más que a Dios puede volverse… Un ídolo. Si las redes sociales y los videos están priorizando tu relación con Dios y tus responsabilidades, entonces debemos verlo como un problema. Muchas plataformas están diseñadas para ser adictivas, liberando dopamina y creando una atracción constante por tu atención. Reconocer esto es el primer paso para liberarte. Recuerda a diario que el amor de Dios no es algo que se gana con el desempeño, sino un regalo. Esto te libera de la necesidad de validación externa que a menudo se busca en las redes sociales. Cambia tu enfoque del contenido fugaz en línea a la verdad inmutable de Jesús. Su vida, muerte y resurrección ofrecen un propósito y una satisfacción que ninguna cantidad de desplazamientos puede proporcionar. No te castigues por hábitos pasados. La gracia de Dios es suficiente. Aborda este desafío con un espíritu de gracia, sabiendo que cada pequeño paso hacia hábitos más saludables es progreso. Finalmente, comparte tus metas con un amigo o mentor de confianza que pueda animarte y hacerte responsable. ¡La vida es un deporte de equipo! Si tienes preguntas o quieres que oremos contigo, llama o envía un mensaje de texto al 305-306-7842. Tus amigos en el Ministerio Comunitario.